¿Tiene Ssensorial un buen negocio?

La celebración de los diez años de Ssensorial trajo de vuelta al circuito mexicano a deeplnkn, a Laksa y Objekt. Además se unieron con Club Furia y la instalación lumínica estuvo a cargo de Rottor.  




Bass, breaks, drum and bass y “música experimental para la pista de baile”, así nos cuenta Niño Árbol sobre su fiesta. Empezaron en Guadalajara en Bar Américas y ahora residen en Ciudad de México (CDMX) “porque aquí está lo bueno”, dice. “Hice lo que tenía que hacer allá y me vine a CDMX porque aquí la gente es más abierta con la música”.

La noche se desarrolló con un público que hemos visto en eventos más grandes como Comunite o los aniversarios de Yuyu. Pareciera que la fiesta congregó a un sector que no siempre vemos, pero está ahí y se sintió fresco. Perla nos contó que el público de esa noche no era como el de Furia, que son chavitos gen z. “Fueron más grandes y por un momento no supe que querían escuchar”, declara.

Deeplnkn sacó el bass y Objekt puso sobre la pista su estilo de manera pura, contracorriente en la era del hard techno en CDMX, no fue necesariamente agresivo, pero sí psicodélico. Escuchamos por ahí, comentarios de que Objekt voló algunas cabezas. Niño Árbol lo trajo de vuelta porque es parte de un capítulo importante de su fiesta. Cuando estuvo en el quinto aniversario transformó la visión del mexicano y tuvo que estar para el décimo.

El set de Laksa se involucró con el público mexicano, no es la primera vez que ha venido al país y pareciera que alguien por ahí le dijo que demostrar un enorme interés por la cultura mexicana favorece al artista. Porque lo hemos visto antes en otros ámbitos. Entonces apareció con su playera del América, tal vez muy fanático porque compartimos afición por el deporte que nació allá.

Dentro del set, notamos, en primera instancia, un drum and bass agresivo desde el inicio, casi similar a los soundsystem que se dan en Reino Unido. Continuó con diferentes ritmos que parecían ser latinos. Phaedra nos comentó más tarde que no incluyó un sonido latino, pero sí hubo géneros como el Kuduro. 

Cuando platicamos con Laksa nos contó que sí tuvo una cierta aproximación al sonido latino para realizar su set. Esto nos hizo preguntarnos sobre la tropicalización de la música electrónica para que aterrice en el contexto nacional. Phaedra nos cuenta que eso no existe, pero entonces ¿cómo seguiremos creciendo en la escena mexicana?

Niño Árbol nos platicó que en estos diez años su público cambió bastante. ¿Y cómo es la comunidad de Ssensorial? “Gente que le gusta la música experimental para la pista de baile”, expresó. No hubo profundización en la definición del público más allá del gusto común por música que los haga experimentar una sensación. “Yo creo que la música es energía, al final es una vibración”, agrega.  Su fiesta busca ser multidisciplinaria ofreciendo una experiencia a los sentidos desde lo visual y lo sonoro.

La estrategia de Ssensorial para competir en un mercado de nicho que se pelea por un número reducido de clientes es en esta misma experiencia, comenta el DJ. La comunicación de esta edición estuvo a cargo de Club Furia y su trabajo de Relaciones Públicas han hecho de sus eventos y otros, relevantes en el circuito mexicano más no rentables. “Es complejo”, expresa Perla, cofundador de Furia.

Claro que la oferta musical puede sonar increíble gastando en un gran DJ internacional o simplemente en un mexicano talentoso, pero de nada sirve y agrega al crecimiento económico como su posicionamiento con un aforo reducido. Es la pelea de siempre en los eventos y Furia sabe a quién invitar, además de los mismos promotores, productores y DJ’s que asisten para que el negocio siga a flote.

Fuera de Furia, la comunicación de Ssensorial se limita a presentar el cartel de la fiesta como una obra de arte merecida de ser vista. En esta misma edición hubo aciertos dentro de la comunicación como la publicidad constante de sus DJs, las reglas del juego dentro de la fiesta como la tolerancia cero acoso, paramédicos con Narcan y un reel que promocionaba el venue. Esto último agregó emoción al evento por bautizar un nuevo lugar en Ribera de San Cosme.

Todavía, la comunicación personalizada en las invitaciones de Furia crean lazos con el público fidelizando a corto plazo a las audiencias. Para Perla es importante nutrir la relación que tiene con cada persona que asiste a su fiesta y es un trabajo laborioso porque es mantener viva esa conexión y no hacerla frívola o comercial con un copy.

Xóchitl Villa, la que podríamos llamar una socialité de un nicho emergente contracultural, es invitada a varios eventos y hace de las fiestas también relevantes. Nos contó que la atención por parte de Furia le encantó y que pocos eventos te tratan y te hacen sentir tan bien.

Fuera de todo esto, no hay un proyecto aterrizado desde los negocios con Ssensorial. La escena underground, pensamos, es una emancipación de las relaciones comerciales tradicionales que hacen de un producto o servicio algo frívolo sin sentido. Aquí se prioriza la calidad sobre la cantidad y la relación comunitaria sobre el individualismo, según el ideal. Eso no exime que a medida que se pretende pasar de una escena creativa a una pequeña industria donde varios comen, se deba dejar de lado la planeación y estrategia comercial.

Ssensorial, Furia y todos los eventos deben encontrarla de manera orgánica y auténtica con el pensamiento de las escenas contraculturales de lo subterráneo. Porque el público no ha crecido y por ende tampoco los proyectos. Niño Árbol comentó que la pretensión inicial no era el dinero, sino el arte mismo, pero fue un momento en el que se dio cuenta que sí era importante para la subsistencia misma.

El mercado está bastante limitado y cada evento debe hacer deseable su fiesta. La misma cabeza de Ssensorial nos expresó que la variedad de eventos y géneros en la escena la hacen rica en contenido. Sin embargo, no se están aterrizando los proyectos, siquiera al mismo contexto sociocultural para determinar una serie de tácticas que la hagan rentable.

El martes se presentan con Estudio Berlín en Tonalá 45, incluyendo una exposición curada por Priscila Sotelo y Kevin Martínez, de esta forma continúan con su narrativa de hacer y promover el arte en diferentes formatos.

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